El Blog

Calendario

<<   Enero 2011    
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

PARA IMITAR

Por coordinación VEyCN - 20 de Junio, 2007, 15:38, Categoría: General

¿ Una alternativa para la comunidad quebrachense ?

Aquí nomás / Pipinas
Un pueblo que renació de sus cenizas

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/turismo/nota.asp?nota_id=915771


De la mano de una cooperativa se abrió un hotel y se empezaron a ofrecer servicios al turista

Hasta hace unos años, Pipinas era un pueblo próspero que vivía del trabajo que generaba la cementera Corcemar. Ubicado a 155 kilómetros al sur de Buenos Aires, sobre la ruta provincial 36, camino a San Borombom, de su historia se puede decir que en 1913 llegó el ferrocarril y 25 años más tarde lo hizo Corcemar.

Pero el ferrocarril dejó de funcionar en 1978, Corcemar se vendió a Loma Negra en 1991 y en 2001, la fábrica fundió y cerró. Con ella concluyeron también los sueños de muchos pipinenses. Así, de las 4500 personas que llegaron a vivir aquí, hoy apenas quedan 900.

Preocupados por la falta de trabajo y la consecuente emigración de la población económicamente activa, un grupo de vecinos desarrolló un proyecto de turismo rural cooperativista.

Así, por ejemplo, reciclaron el viejo hotel y el complejo deportivo de la fábrica de 13 hectáreas "con el fin de recuperar la dignidad de una comunidad construida sobre la base del trabajo", contó Claudia Díaz, una de las socias fundadoras de la cooperativa Pipinas Viva, con oficinas en la ciudad de La Plata.

Asado y bicicletas

Los balcones del hotel lucen orondos sus colores para romper con el blanco y gris de Pipinas, a cuenta del humo de la chimenea de la fábrica que teñía las fachadas. Las 16 sencillísimas habitaciones aún esperan la llegada del gas de red, que se instalará en pocos meses. Por ahora se calefaccionan con estufas eléctricas, por lo que no hay que esperar grandes lujos, pero sí gloriosos atardeceres de una población cuyas calles mueren en el campo.

En cambio, la propuesta para pasar el día en un entorno rural cuenta con el restaurante del hotel que ofrece dulces y pastas caseras de Rosa Serafín -tallarines, ravioles y canelones de verdura, y sorrentinos de calabaza y ricotta con jamón-, y las viejas recetas camperas de Titina Díaz (locro, pizza, empanadas, lengua a la vinagreta, matambre arrollado, huevos rellenos; los precios son muy accesibles), preparadas por Roberto Beaulieu, Ana Paula y Diego Chiaramello.

Los viernes, sábados y domingos se suma la parrilla de Martín Amestoy, que también trae las bicicletas para recorrer la zona. Y de éste surgen también los pastelitos calientes que prepara Silvia Hoste y que llegan al hotel al rato de pedirlos, bien calientes. Y los caballos del paisano José Maldonado, alias Pocas Plumas. Y la siempre delicada atención de Dalmacia Moglie y Alfredo Morales, que llevan a los turistas a recorrer el camino blanco de las canteras de día o de noche con luna, cuando se pone fosforescente por el color de las conchillas que lo forman.

Tiempo de caracoles

A 25 kilómetros de Pipinas se encuentra la Reserva Parque Costero del Sur, sobre la ruta 11, donde este efecto se multiplica sobre la costa y aparecen los montes de especies autóctonas como la tala y el coronillo, una franja verde de 80 km de largo declarada por la Unesco como Reserva Mundial de Biosfera en 1984.

Más hacia el Norte, a 40 kilómetros, también está la posibilidad de visitar Punta Indio, para hacer caminatas sobre la playa o practicar actividades náuticas como surf, pesca y navegación.

Cuenta Dalmacia que antes la gente entraba a las canteras a recoger caracoles, con los que se hacía la caracoleada: "Se limpiaban, se los alimentaba con maíz molido y queso de rallar durante un día y luego se cocinaban, para que queden con ese gustito rico".

En la estación Las Pipinas, cuyo nombre se debe a dos mellizas que habitaban la zona, viven algunos parroquianos que sobreviven como pueden hasta de la venta de cueros de zorro por $ 30. Reciclada, ellos podrían trabajar en otro atractivo turístico más.

Las diagonales confluyen hacia la plaza, donde niños y jóvenes pasean sin miedos. Para comprar, sólo el supermercado Don Carlos. La radio comunitaria anuncia los encuentros de la gente de campo que espera en la tranquera a tal o cual hora, tararea los tangos de siempre y toca el folklore del paisano Michelou.

En el Club Juventud Pipinas los paisanos hacen un alto para tomar y luego amainar la bravura de las copas. Son los mismos de siempre, los que pensaron con una sonrisa escéptica que la Negra Díaz estaba loca y luego la vieron aparecer en su Traffic, flamante adquisición de la cooperativa que hace traslados de turistas desde La Plata. Los mismos hombres que dejaron su tiempo para levantar una comunidad y luego optaron por el olvido y más tarde, el riesgo, para finalmente celebrar la llegada de una posible fuente de trabajo.

Hoy, de la mano del turismo, surge una posibilidad de reconversión económica "para reconstruir el tejido social, devastado también psicológicamente", según comentó Claudia.

Por Silvina Beccar Varela

Datos útiles

  • Cooperativa Pipinas Viva: (02221) 49-2144, info@pipinas.com , www.pipinas.com

  • La habitación doble cuesta $ 25 por persona con desayuno incluido. El almuerzo, entre 8 y 18 pesos, con entrada y plato principal

  • Talleres y Cursos de Capacitación

    Por coordinación VEyCN - 10 de Junio, 2007, 23:18, Categoría: General

    Con singular éxito vienen desarrollándose los "Talleres Culturales y Cursos de Capaciotación" implementados por la Municipalidad local.

    En la "Casa de la Cultura" de este pueblo chico con historia grande, se vienen impartiendo desde el pasado mes de Marzo clases de distintas disciplinas, que van desde la Costura a la Electricidad, pasando por el Dibujo y el Tejido.

    166° ANIVERSARIO de la BATALLA de QUEBRACHO HERRADO

    Por coordinación VEyCN - 1 de Diciembre, 2006, 16:45, Categoría: General

    El Fortín General Lavalle recordará los 166 años de la histórica batalla    
     
    QUEBRACHO HERRADO (Especial).- En conmemoración del 166º aniversario de la Batalla de Quebracho Herrado, librada el 28 de noviembre de 1840, la Agrupación Gaucha Fortín General Lavalle, de esta localidad, llevará a cabo el domingo 3 de diciembre próximo, una serie de actos evocativos, día además en que se celebrará otro aniversario de la fundación de dicho fortín gaucho, adelantando asimismo, la conmemoración del Día Nacional del Gaucho, que es el 6 de diciembre.

    Con tal motivo, se realizará una almuerzo criollo seguido de una peña folclórica, en tanto que en horas de la tarde se desarrollarán una serie de pruebas de destreza criolla. En el lugar, según se adelanta, funcionará un servicio de bufé.
     

    QUEBRACHO HERRADO "Un Pueblo con Historia"

    Por coordinación VEyCN - 1 de Diciembre, 2006, 16:13, Categoría: Institucional

      Municipalidad de Quebracho Herrado

      Domicilio: 25 de Mayo s/n
      Código de área: 03564
      Teléfono: 495011
      Fax: 495011
      U.R.L.:
      Email: quebrachoherrado@cba.gov.ar
      Departamento: San Justo
      Tipo: Municipalidad
      Pedanía: Juarez Celman
      Código postal: X2423AAA
      Población: 463 habitantes (Datos Censo 1991)





      INTENDENTE MUNICIPAL: MARCELO BOETTO
      Partido político: Unión Vecinal


      CONCEJO DELIBERANTE
      Norma Aimar          U.V.
      Raúl Scarafía          U.V.
      Dora Torres            U.V.
      Ángel Kranevitter     U.V.
      Roque Bonino         U.C.R
      Marcelo Gambino    U.C.R
      Osvaldo Vasallo      U.C.R









               





    Himno Oficial de Quebracho Herrado

    Aquí vivo...,
    en el histórico
    y bello poblado,
    donde las fuerzas
    del "Jefe Lavalle"
    "herraron quebrachos"

    Aquí vivo...,
    en donde el sol
    caminó, junto al Inca,
    por el Camino Real,
    siempre andando
    del Sur hasta el Norte.

    Aquí vivo...,
    donde los hombres
    pusieron el pecho
    a aquellas balas
    que, injustamente,
    sus vidas quitaron.


    Estribillo: Música y Canto

    Aquí vivo y siempre viviré...


    Aquí vivo...,
    donde nacieron
    y viven mis padres,
    donde nacieron
    y viven mis hijos
    amando "el fortín"

    Aquí vivo...,
    en el terruño
    que me vio nacer,
    mamando siempre
    de la Pachamama,
    la madre de madres.

    Aquí vivo...
    con mis vecinos,
    y buenos amigos
    y viviré aferrado
    al trabajo,
    "herrando quebrachos"


    Estribillo: Música y Canto


    Este es mi pueblo
    Quebracho Herrado.
    ¡Aquí vivo y siempre viviré!


    166° ANIVERSARIO BATALLA de QUEBRACHO HERRADO

    Por coordinación VEyCN - 1 de Diciembre, 2006, 0:34, Categoría: General

    Conmemoran 166° aniversario de la Batalla de Quebracho Herrado

    QUEBRACHO HERRADO – Con diversos actos organizados por la Municipalidad de Quebracho Herrado y la Agrupación Gaucha "Fortín Gral. Lavalle", se conmemorará, el próximo domingo 3 de diciembre, un nuevo aniversario de la contienda entre las fuerzas unitarias del Gral. Juan Lavalle y las rosistas de Manuel Oribe, ocurrida en campos aledaños a esta localidad, el 28 de Noviembre de 1840.

    Los actos oficiales, que contarán con el colorido marco que siempre ponen los "gauchos" de la agrupación tradicionalista local,  darán comienzo a las 10 hs. frente al monolito recordatorio, con la concentración de autoridades, instituciones y sus abanderados, y público en general. Tras la entonación de nuestra Canción Patria y del  Himno Oficial de Quebracho Herrado, habrá palabras alusivas a cargo del Intendente Municipal Sr. Marcelo Boetto y colocación de ofrendas florales en memoria a los caídos. Cerrando los actos oficiales, tendrá lugar la participación del Payador Nacional Hugo Eduardo Bagnera, autor de "Juan Lavalle y Quebracho Herrado", donde, a través de sus emotivas décimas brinda una "pintura" excepcional de tan importante hecho de nuestra Historia Nacional.  

    La  jornada conmemorativa continuará en el predio donde desarrolla sus actividades la Agrupación "Fortín Gral. Lavalle" (Ex – Estación del Ferrocarril), con un asado criollo organizado por la mencionada Entidad Tradicionalista, prosiguiendo con una serie de eventos típicos (destrezas criollas, folclore, etc.)

    Se invita a la población de la Región, residentes y ex - residentes de Quebracho Herrado, a sumarse a los actos programados para conmemorar tan significativo hecho histórico, que hace a nuestra   identidad como quebrachenses y pobladores de la Región.


      Visitá QUEBRACHO HERRADO 
    Un Pueblo con Historia 

    EL SOBRINO DE BERESFORD

    Por coordinación VEyCN - 26 de Noviembre, 2006, 17:22, Categoría: General



    El sobrino de Beresford

    El 28 de noviembre de 1840, el irlandés Patrick Island participó de la batalla de Quebracho Herrado, contra la fuerzas de Oribe.

    El  5 de agosto de 1840. El General Lavalle se hallaba en San Pedro, con el ejército unitario dispuesto a avanzar sobre Buenos Aires, pero le faltaban caballos, que los federales hicieron desaparecer de su ruta.

         Aquella tarde, un centinela dio el aviso de una inmensa nube de polvo que se acercaba al campamento; de inmediato, se prepararon para el combate, pero descubrieron luego que se trataba de una tropilla arriada por gauchos.

          De ese grupo se adelantó un hombre rubio, robusto, de barba tupida, que llevaba en su diestra una bandera blanca. Se plantó, hizo la venia militar y dijo en mal castellano: "Patricio Isla, soldado del 71 de Infantería de Highlanders, tiene el grande honor de saludar al Jefe de Granaderos de Río Bamba; le trae los caballos que necesita y viene a ponerse a sus órdenes con sus hijos (Braulio, Francisco y Antonio), sus amigos y sus peones".

         Y agregó: "Este tordillo que traigo de la cabestro, es el de silla y que espero usted aceptar para la suya. Se llama "Ulster Chief", es manso como oveja y fiera en la atropellada".

         El tordillo, quedó en manos de Lavalle y lo acompañó, hasta 1841, cuando fue asesinado.

         Patrico Isla, el gaucho sajón, era Patrick Island, sobrino del General Bersford. Había llegado al país con su tío en 1806; aún no había cumplido los 18 años, cuando las invasiones inglesas.

         Pero Patrick, entró a Buenos Aires con el pie izquierdo: cayó herido en la calle luego de pelear con un moreno que custodiaba una casona. Tenía la cabeza ensangrentada, y un tajo en su muñeca derecha.

         El y otros dos, Peter Campell y Jhon Kamelis, quedaron heridos y luego atendidos por la familia Gómez y Farías.

         Los tres soldados permanecieron atendidos por un médico, en esa casona que contaba entre sus criados el negro Barulio, el mismo que había herido a Patrick, en la calle. Braulio se preocupó por la salud de su contrincante e hicieron una relación de camaradas.

          Beresford acudió a visitar a su sobrino, y le agradeció a la familia Gómez y Farías, la hospitalidad brindada a los tres soldados. Mientras las heridas cicatrizaban, Island se enamoró de una de las hijas de la familia, a quién decían Tola.

         Llegó Agosto, y Liniers atacó Buenos Aires. Los tres huéspedes, solicitaron permiso a don Santos Frías y Gómez para volver a su batallón y en el fuerte combatieron a los porteños, hasta caer prisioneros.

         Cuando terminó el cautiverio, Tola y Patrick, se casaron en una capilla de los Gómez y Farías, en Arrecifes. El mismo día una hermana de Tola, se unió a Kamelis, otro de los soldados del "71". A partir de ese momento el marido de Tola, dejó de ser Patrick Island, para llamarse "Patricio Isla".

          Al primer hijo de Tola y Patricio, lo llamaron Braulio, en reconocimiento al sirviente que atendió a Patricio, cuando se hallaba herido.

         La familia Isla, vivió en San Antonio de Areco y Patricio fue nombrado alcalde del pueblo; se hizo unitario, y se distanció de su familia política.

         Así llegó al año 1840, en que Isla, acudió en auxilio del ejército de Lavalle, que pretendía derrocar a Rosas. Lavalle, incorporó a Isla, con el grado de Capitán, quien comandó la defensa de la ciudad de San Pedro.

         Pero las cosas no iban bien para los unitarios: los federales presionaron desde el Sur, y los empujaron hacia Córdoba; no sólo a los soldados, sino también a una caravana de carretas con familias que huían de la guerra. En dicha caravana viajaban Tola y una de sus hijas: Juanita.

         El 28 de noviembre de 1840, el irlandés participó en la batalla de Quebracho Herrado; contra las fuerzas de Oribe.

         Herido en una pierna, el Comandante Isla continuaba disparando los cañones, por más que la suerte ya estaba echada.

         Y ocurrió algo insólito: frente a la diezmada formación de artilleros, casi derrotada, un federal asomó entre la humareda con un trapo blanco en la mano. Cargaba a un chico de unos cinco años que depositó junto a las carretas de los emigrados que estaban estacionadas a un costado del camino.

          Los dos bandos se paralizaron. El jinete Federal se acercó al unitario Isla y le solicitó: "La bendición Padrino". Isla lo reconoció, era el hijo de Peter Campbell, su compañero de convalecencia en la casa de Gómez y Farías.

         Se llamaba como su padre, Pedro Campbell, e Isla había sido su padrino de bautismo.

         El general Pacheco, que comandaba la vanguardia Federal, se acercó, y Campbell, luego de cuadrarse, le dijo: "Yo, Pedro Campbell, comandante del ejército Federal, que he levantado bandera blanca para traerle a la madre este corderito que encontré en el campo, y que soy hijo del Comandante Federal Pedro Campbell, vencedor en Cepeda, pido al Señor General Pacheco por la vida de mi padrino, el Comandante Isla y la de los valientes que forman ese cuadro; y por la vida y la libertad de las mujeres y niños que están en esas carretas, y por haber levantado bandera blanca en lugar de bandera colorada, y por pedir cosas que no debo, pido también ser fusilado".

         Pacheco, que había sido guerrero de la independencia, y sabía diferenciar una empresa libertadora de una contienda civil, dio a entender que no había visto nada y se retiró.

         Además, se perdió Juanita, la hija de Tola y Patricio. Fue hallada la niña por un soldado federal, quién la llevó a la carpa del General Oribe; este la llevó a su casa a Córdoba, donde fue  educada.

         Isla, tal vez con la ayuda de su ahijado Campbell, logró huir rumbo al Norte hasta Catamarca, refugiándose en el Convento de San Francisco. Allí lo encontró una partida Federal, y lo ejecutó en la esquina de la Iglesia, el 6 de abril de 1841.

         Cuando Campbell llegó a Catamarca, ordenó fusilar a los cuatro tiradores de su propio bando que habían terminado con la vida de su padrino; el veterano soldado irlandés y acriollado sobrino de Beresford.


    Amado Raspo
    Fuente: "Espadas y Corazones" de Daniel Balmaceda


    JUAN LAVALLE Y QUEBRACHO HERRADO

    Por coordinación VEyCN - 15 de Noviembre, 2006, 22:01, Categoría: General

      Juan Galo Lavalle fue uno de los hombres más controvertidos de nuestra historia nacional. Héroe en las campañas de San Martín y Bolívar, respondió a la ideología unitaria, que defendió ciegamente hasta el fin de sus días. El fusilamiento de Manuel Dorrego ordenado por él contribuyó al encumbramiento de Juan Manuel de Rosas como gobernador de la provincia de Buenos Aires, contra quien se levantará sin éxito en repetidas oportunidades, siempre en defensa de la causa unitaria.  (Felipe Pigna - El Historiador  www.elcorreo.eu.org/esp/article.php3?id_artic... )

    El epitafio de su tumba encierra el postrer y eterno homenaje del pueblo argentino :

                                        "Granadero: vela su sueño, y si despierta, dile que su patria lo admira"





    Juan Galo de Lavalle nació en Buenos Aires, en 1797. Murió en Jujuy en 1841.
    Aún adolescente se incorporó al Regimiento de Granaderos a Caballo, que por 1812, organizaba el Gral. San Martín.
    Combatió en Argentina, Chile, Perú y Ecuador, llegando a pisar la sombra misma del Chimborazo. Los campos de Ituzaingó fueron testigos de su coraje y, más tarde, las lamentables luchas intestinas lo tuvieron por protagonista.
    Para muchos, deslució sus hazañas militares por no sustraerse a las luchas políticas que envenenaban los días de su tiempo.
    El fusilamiento de Dorrego, fue el constante argumento acusador de sus enemigos y detractores.
    Fue el jefe del ejército que luchó, el 28 de Noviembre de 1840, en Quebracho Herrado (Córdoba), contra las fuerzas de Juan Manuel de Rosas, comandadas por el Gral. Oribe.












    JUAN LAVALLE Y QUEBRACHO HERRADO
    ( por el Payador Nacional HUGO EDUARDO BAGNERA* )


    Canto N° 1

    1

    Fusiles, lanzas, clarines,
    revisan los legionarios,
    para el largo itinerario,
    al abandonar Calchines.
    Con la vista en los confines
    de esa Córdoba dichosa,
    y en la retirada honrosa
    que precipita la lid,
    en unión con Lamadrid
    serán piedras contra Rosas.

    2

    Pero ejércitos unidos
    relucientes como astros
    vienen, siguen los rastros
    a los bravos que han partido.
    Tres ejércitos tendidos
    y un afán arrollador,
    compactados al calor
    del propósito que encuadran
    se olfatean y ladran
    los canes del dictador.

    3

    Lavalle cruza el Salado
    sobre su espejo inquieto,
    y a su ejército completo
    lo pone del otro lado.
    Luego busca un genio alado
    que imprima furia total...
    pero, se resigna igual
    aunque el deseo se estrelle,
    porque el paso de los bueyes
    manda más que el general.

    4

    Además entre la umbría
    quietud de aquél boscaje,
    queriendo frenar el viaje
    lo sorprenden noche y día,
    la federal gauchería
    que con loca intrepidez,
    carente de sensatez
    pero con buenos caballos,
    atacan igual que el rayo
    replegándose después.

    5

    Su jefe, Jacinto Andrada
    los forma en otra pelea,
    desde el bosque "guerrillea"
    arriesgando casi nada.
    Sólo hace unas topadas,
    viejo método sencillo...
    si la legión con su brillo
    les repele las hazañas,
    huyen a las marañas
    de chañares y espinillos.

    6

    Por ese escenario un día
    la guerrilla monta guardia
    y ataca por retaguardia
    a un escuadrón que venía.
    ¿Para qué los cargaría?
    ¡Qué profundo desconcierto!
    Esos guerreros expertos
    se defienden con orgullo,
    Andrada deja en los yuyos
    doscientos soldados muertos.

    7

    Con cuánto problema avanza
    la legión libertadora,
    en pos de aquella aurora
    que se pierde en lontananza.
    Terrible sed los alcanza,
    y ocupándose el baqueaano,
    no hallan por todo el llano
    sus pupilas avezadas
    agua que las caballadas
    reclaman como los humanos.

    8

    Lavalle muy preocupado
    no ve solución alguna,
    sólo grietas en las lagunas;
    ni la humedad ha quedado.
    Y su ejército aplastado
    después de un trato brutal,
    lleva apariencia espectral;
    aflojan cinchas, golillas,
    correajes y chaquetillas,
    pero todo quema igual
    .


    Canto N° 2


    9

    Por la reseca pastura,
    marchan de cuatro en fondo,
    y sobre el casco redondo
    vibra la ósea estructura.
    Un deseo los apura,
    un presagio los inhibe,
    y en el aire se percibe
    que en todos la pena entra,
    el agua que no se encuentra
    y la proximidad de Oribe.

    10

    Ochenta y tres carretas,
    con pertrechos y bagajes,
    van a punta de coraje
    avanzando en línea recta.
    Un ensueño los aprieta
    sobre la vasta heredad,
    hambre, sed, hostilidad,
    por la legión se advierte
    precio de tortura y muerte
    que exige la libertad.

    11

    Sobre candente tierra,
    la Cañada de Romero,
    soldados y carreteros
    llevan destino de guerra.
    Cada persona encierra
    más de una herida cruel,
    menos amarga es la hiel
    si la sustenta el encono,
    hay que bajar de su trono
    la imagen de Juan Manuel.

    12

    Sigue la marcha penosa
    que la estrategia reclama,
    el aire refleja llamas
    y el campo parece fosa.
    Siempre una sombra acosa,
    sombra de fuerzas intactas,
    el entorno los maltrata
    anulando el raciocinio
    con un rumbo de exterminio
    que enloquece y deshidrata.

    13

    El ejército está lento,
    las carretas los auxilia,
    y en ellas van las familias
    que es un pesado elemento.
    Ni un suspiro de viento
    a besar el rostro alcanza,
    ni una nube se afianza
    en sus naturales leyes;
    cada tanto caen los bueyes
    y con ellos la esperanza.

    14

    Reduce su poderío
    la sufriente caballada,
    sudorosa y aplastada
    como un mortal desafío.
    ¿Qué brazo férreo, sombrío,
    enreda el hilo del plan?
    Sin embargo todos van
    en esa achatada pampa,
    que abre una nueva trampa
    a cada paso que dan.

    15

    La bélica filigrana
    bulle dentro ese crisol;
    las armas hierven al sol
    del marco que los hermana.
    Vacila la caravana
    casi quebrando el anhelo,
    dejando bajo el cielo
    sudor y baba en las plantas,
    vasos, pezuñas y llantas,
    un pentagrama en el suelo.

    16

    El sueño de esa gente,
    dudoso pende de un fleco,
    y
    bebe el labio reseco
    unas gotas de la frente.
    Es necesario, urgente,
    pintar de verde la zona,
    reconstruir la persona;
    porque si el agua emigra,
    la vida tiembla, peligra,
    ¡el mundo se desmorona!


    Canto N° 3

    17

    Así el enemigo avanza
    ganando mucho terreno;
    sus caballos son tan buenos
    como el odio que los lanza.
    Que remontan sin tardanza
    cualquiera que sabe, ve,
    y Lavalle piensa que
    fuera casi un disparate
    hacer alto y dar combate
    con medio ejército a pie.


    18

    Las patrullas son muchas,
    con que los provoca Oribe;
    y el mismo cielo describe
    signos trágicos de lucha.
    Lejano rumor se escucha
    y es sólo mirar atrás:
    el rechazo es muy tenaz
    para aquellas avanzadas
    que son todas destrozadas,
    pero afloran veinte más.

    19

    De pronto, en el horizonte
    irrumpe una masa negra
    que al panorame se integra,
    con desmesurado apronte.
    De lejos parece un monte,
    se extiende por los costados,
    son caballos, son soldados,
    que acercándose de apuro,
    cambian su tono oscuro
    por un tinte colorado.

    20

    ¡Maldición! -Lavalle grita-
    ¡Formen los escuadrones!
    Trincheras listas, cañones,
    ¡horrible mundo se agita!
    El enemigo lo excita;
    él es pura voluntad:
    viene, mira, ordena, va,
    el sol derrama su brillo,
    y en alas de su tordillo
    flamea la libertad.

    21

    Busca por un momento
    un plan, una estrategia,
    genial, apalstante, egregia;
    sólo encuentra desaliento.
    Sus hombres: dos mil quinientos,
    muchos heridos; calla.
    Ve cerrarse la muralla,
    mira próximo el ultraje,
    pues no sólo con coraje
    pinta el triunfo la batalla.

    22

    Pero no halla remedio
    ni nada que se lo nombre;
    Oribe: cuatro mil hombres
    con infernales criterios.
    ¿Cómo zafar de ese medio?
    Lavalle se desespera...,
    observa la tropa entera,
    ¿Con qué pegar en el centro?
    Son cadáveres por dentro
    y casi momias por fuera.

    23

    Lejos, pero frente suyo,
    los contrarios escuadrones;
    forman y los pendones
    revientan de rojo orgullo.
    Ya perciben los murmullos,
    ordenan los oficiales,
    se inquietan los animales,
    hay nervios incontrolables,
    revisan lanzas y sables
    los soldados federales.

    24

    Lavalle manda alinear
    su precaria artillería,
    infantes, caballería,
    y se ensancha al arengar.
    Sabe su voz transformar;
    cada jefe es un león,
    cada soldado un campeón;
    el alma crece el calibre
    por el ansia de ser libre
    y ver libre a la Nación.

    25

    Es tal el convencimiento
    llegado al glorioso extremo,
    que en el instante supremo
    no existe renunciamiento.
    Dice un tambor al viento:
    "No hay sangre mejor vertida
    que la que emena la herida
    por conquistar un derecho,
    aunque después, por el pecho,
    huya volando la vida.

    26

    Mientras, Quebracho Herrado
    contempla desde sus llanos,
    como la sangre de hermanos
    pintará su suelo amado.
    Por allá los "colorados",
    los "celestes" por acá;
    pero observa, en relidad,
    por tímidas luminarias,
    que en las lanzas unitarias
    se asoma la libertad.

    Canto N° 4

    27

    Rompe el silencio expectante
    el clarín de tono agudo,
    que es fatídico saludo
    de la sombra amenazante.
    Suena en el bando distante
    idéntico instrumento.
    ¡A la carga! y el acento
    va en los sables y  las chuzas
    y la muerte ríe y cruza
    carcajeando por el viento.

    28

    Ya están cerca, se blasfeman
    quien a unos, quien a otros,
    y calientes están los potros
    que por su espuma, queman.
    Se insultan los emblemas,
    gritos, bronce, imprecación,
    ya se embisten, plena acción,
    ¡un infierno! se amenazan
    y chocan y despedazan
    y estalla cada escuadrón.

    29

    Allí está Niceto Vega
    a las diez horas del día,
    lanza su caballería
    con una fuerza ciega.
    Cada jinete despliega
    de sus ansias el bagaje,
    y muestra en breve viaje,
    entre alaridos y ecos,
    a las fuerzas de Pacheco,
    valor, astucia y coraje.

    30

    Y ya Pedro José Díaz
    alineó sus bayonetas,
    pisan fuerte, abren grietas,
    heroica masa bravía.
    Que espejándose en la guía
    se transforman en gigantes,
    y en la línea amenazante
    se hunden con gesto huraño
    la opresión de tantos años
    reventando en sus infantes.

    31

    Vomita la artillería,
    la muerte con sus esferas
    y toda el alma guerrera
    luce de gala ese día.
    Patricio Isla no confía,
    llamas, humo, ¡a vencer!
    es la esencia del poder
    con erupciones volcánicas,
    y las cadenas tiránicas
    crujen por miedo a ceder.

    32

    José María Vilela,
    aguanta con sus leones
    y arden los escuadrones,
    el coraje los revela.
    Luego a su orden vuelan,
    ¡qué soldados admirables!
    y en la línea impenetrable
    como un torbellino aciago,
    chocan y hacen estragos
    con sus lanzas y sus sables.

    33

    Dos horas de lucha dura,
    Lavalle arrastra su gente
    hasta la misma pendiente
    del martirio y la locura.
    Oribe, en forma segura
    hace un anillo potente;
    sus escuadrones crecientes
    forjan al son de su prédica
    con superioridad numérica
    férreo círculo envolvente.

    34

    Diezman la fila unitaria
    tantas cargas federales,
    prometiendo a sus rivales
    largas horas funerarias.
    Cada vez más solitaria
    la bandera de sus huestes,
    en el panorama agreste,
    triste de Quebracho Herrado,
    el campo queda sembrado
    de chaquetillas celestes
    .

    35

    ¡Huya Usted, mi General!
    gritan jefes y oficiales;
    y Lavalle en demenciales
    botes de lanza triunfal,
    rompe el círculo mortal,
    pero a muy pocos arroja,
    y la ropa se le moja
    con sangre que brota franca,
    y por su bombacha blanca
    afloran las flores rojas.

    36

    Y huye todo el que puede;
    huye herido el general
    ante una sombra espectral
    y su abanico de redes.
    No empuja pero no cede;
    carga la derrota y va
    dejando
    en relidad,
    tras astillado empeño,
    honra, ejército, su sueño...
    y en llamas la libertad.

    37

    Tras un tiempo de grana
    queda el campo despejado;
    recobra Quebracho Herrado
    pasiva paz cotidiana.
    ya no voces de diana
    ni cañoneo voraz,
    regresa al sitio la paz
    como antes, muy sereno,
    con algún árbol menos
    y un montón de huesos más.

    38

    El mundo corre y pasa
    con pupila despectiva,
    y la llama que fue viva
    queda en ceniza o brasa.
    Pobló la zona otra raza,
    vistió flores el desierto;
    hoy los surcos abiertos
    son frutos de otras manos
    y al subir de los granos
    descienden todos los muertos.

    39

    Y de todo lo ocurrido
    en época tan siniestra,
    queda pequeña muestra,
    el resto está adormecido.
    Ya gritos, ni quejidos,
    sangre ni fuego se nota:
    sólo una página rota
    humana crisis difunde,
    y un luto que confunde
    el triunfo con la derrota.

    40

    Pero si lluvias copiosas
    cristalizan una loma,
    muchos objetos asoman
    sobre aquella faz borrosa.
    Abre el recuerdo una rosa
    proyectando la matanza;
    si el arado se afianza
    y la vieja tierra inmola,
    asoma una tercerola
    o se incorpora una lanza.

    41

    Y cuántos encontraron,
    con su consabido daño,
    pistolas de dos caños
    que a puro plomo charlaron.
    ¿Qué impulsos reflotaron
    lo que hoy se puede hallar?
    Un sable salió al lugar
    y aún está por verse
    si peleó por defenderse
    o luchó por atacar.

    42

    Muchas balas de cañones
    que asolaron la planicie,
    están en la superficie
    de aquellas calmas regiones.
    Hebillas de cinturones
    que ajustaron la bravura,
    y se ve la caladura
    ya sin punta; muda, quieta,
    de herrumbrada bayoneta
    que brilló a la dictadura.

    43

    Porque generosa tierra
    guarda en su vientre vivo
    documentado archivo
    de lo que sembró la guerra.
    Cada tanto desentierra
    un vestigio no soñado,
    consumido, desgastado,
    que incentiva la memoria
    y abre el portal de la Historia
    para que cruce el pasado.

    44

    Algún día las trincheras,
    si se excavan con afectos,
    nos dartán los mil secretos
    de una visión certera.
    Hay sorpresas a la espera
    de la fe investigadora,
    aún más conmovedoras
    que las tibias y los cráneos,
    imponiéndose alos años
    y su acción devastadora.

    45

    Y los pastos hoy nacidos
    que ya la guerra no agravia
    se nutren y es su savia
    la sangre que se ha vertido.
    Hoy en la paz de los nidos
    las aves cantan fuerte,
    pero el viajero advierte
    sus trinos un tanto crudos:
    son los lamentos agudos
    de los que sesgó la muerte.

    46

    Y en esas noches luctuosas
    donde la tromenta brama
    haciendo crujir las ramas
    en sus rachas pelogrosas,
    aparecen ciertas cosas
    y se oyen ciertos ruidos,
    y escucharon sorprendidos,
    de las ramas el estrépito,
    y sangrantes y decrépitos
    cabalgar a los vencidos.

    47

    Allí están los legionarios;
    frutos de una quimera,
    que acabaron su carrera
    contra los muros contrarios;
    que en su andar temerario
    y de la lucha al fragor,
    sin dudarlo y con valor,
    pese al ansia de vivir
    le fue más grato morir
    que tolerar tanto horror.

    48

    Allí está, toda sombra,
    la luz de tanto valiente,
    y la tierra gentilmente
    los tiene bajo su alfombra.
    Nadie sabe ni los nombra...
    ¿Con qué adiós se despidieron?
    ¿Con qué afecto partieron
    dentro la frente gallarda?
    Sólo la patria los guarda
    porque por ella cayeron.

    49

    Juventud allí tendida
    dentro de campesino marco;
    su sangre llenó los charcos
    y en vapor se fue su vida.
    Derrotada pero erguida,
    el ala los representa,
    la cadena los afrenta;
    fue ser libre su delirio,
    y su actitud el martirio
    feroz del año cuarenta.

    50

    Por eso estando en Quebracho
    pensé en horas nocturnas,
    que no es pueblo sino urna
    de los celestes penachos.
    Descansan los quepis gachos
    su frustrada actividad
    y en perpetua soledad,
    sin honores y sin lauros,
    aquí duermen los centauros
    sus sueños de Libertad.



















      Visitá QUEBRACHO HERRADO  Un Pueblo con Historia   









































































































































































     

      Visitá QUEBRACHO HERRADO  Un Pueblo con Historia   









































































































































































     









































































































































































     































    Pueblo testigo de una batalla histórica

    Por coordinación VEyCN - 10 de Noviembre, 2006, 22:29, Categoría: General

      Visitá QUEBRACHO HERRADO  Un Pueblo con Historia 

    El pueblo testigo de una batalla histórica

    por Patricia Angeletti para Cuenca Rural   http://www.cuencarural.com


    En Quebracho Herrado se enfrentaron las fuerzas federales y unitarias, y sus pobladores homenajean hoy al vencido en la contienda, el general Lavalle. A 20 kms. al oeste de la ciudad de San Francisco, muy próximo al límite con la provincia de Santa Fe, un cartel de grandes dimensiones invita a conocer un pequeño "pueblo con historia".

    29-01-2005 - Quebracho Herrado - Hace 164 años, la derrota del ejército comandado por el unitario general Juan Lavalle ante las tropas federales llevó a un pequeño pueblo cordobés a ocupar un sitio privilegiado en la historia argentina. El exterminio del Ejército Libertador signó la vida de una comunidad que, aunque suene paradójico, recuerda a esta región con el nombre del general vencido: Campo Lavalle.

    A 20 kilómetros al oeste de la ciudad de San Francisco, muy próximo al límite con la provincia de Santa Fe, un cartel de grandes dimensiones invita a conocer un pequeño "pueblo con historia". Es que precisamente, Quebracho Herrado es eso, un pueblo mencionado en muchos textos de historiadores argentinos por haber tenido lugar en ese paraje, el 28 de noviembre de 1840, la sangrienta batalla conocida como Quebracho Herrado.

    El nombre del lugar se debe a un robusto árbol de quebracho con un hierro clavado en el tronco, que se utilizaba como referencia para delimitar las provincias de Córdoba y Santa Fe. Tal denominación data del primer motivo que llevó al pueblo a los libros de historia: la creación en 1816 del Fuerte Posta, un paso obligado en el camino que unía Córdoba con Santa Fe.

    Lugar tranquilo

    Por las tardes, cuando el sol cae y el trajinar diario se apacigua, los vecinos se concentran en el bar que mira hacia la inmensa plaza central. Allí el entretenimiento obligado es la charla amena entre paisanos, la organización de algún partidito de bochas y la tirada de naipes sobre la mesa rústica de madera, todo ello bañado por algún buen vino o el siempre solicitado vermut.

    En tanto, las mujeres prefieren en las tardes cálidas convertir a las veredas en escenario de sus citas entre amigas y allí, sumándose más tarde los varones de la casa, se suceden largas horas de tertulia en las que no falta el mate amargo.

    Las calles, apacibles, son en su mayoría de tierra. No se conoce de semáforos ni de tránsito fluido, tampoco hay grandes tiendas ni menos shoppings que se atrevan a reemplazar al almacén de ramos generales en donde la atención al público es una cuestión que se transmite de generación en generación.

    Así es Quebracho Herrado, una localidad que nada tendría de diferente a otros asentamientos distribuidos como mojones en los fértiles campos generosos en trigo y soja que afloran en el centro de nuestro país.

    Los restos de la famosa batalla entre hermanos argentinos empezaron a aparecer después del desmonte que anunciaría a la espiga de trigo que ganó esos campos.

    No son pocas las familias que conservan en sus viviendas algunos "recuerdos" de la contienda mientras que en el Museo Raúl Machado (en alusión al pintor oriundo de estos pagos), emplazado por la Agrupación Gaucha Fortín General Lavalle, se exhiben balas de fusil y cañón, puntas de lanza, sables, bayonetas y fusiles de todo tipo, que fueron recuperadas por los propietarios de terrenos del lugar como elocuente testimonio histórico.

    Más allá de los vencedores y vencidos que dejó la batalla de Quebracho Herrado, quienes residen en esta región del país recuerdan con especial sensibilidad esta batalla que dio carácter histórico a un pueblo tan pequeño.

    Para referirse al escenario del acontecimiento sólo hay una denominación, paradójica, que evoca al militar vencido: Campo Lavalle. Es así que todos identificarían al impreciso espacio donde el ruido de la artillería rompió el aburrido silencio de la llanura.

    No sólo el campo de batalla recibió el nombre del general que luchó contra Rosas. La agrupación gaucha local se conoce como Fortín General Lavalle y la escuelita rural se bautizó General Lavalle.

    Una batalla importante

    El historiador Carlos Montiel intentó destacar la relevancia de la batalla de Quebracho Herrado recordando que "en Caseros se estima que participaron 46.000 combatientes, en Pavón 39.000, en Cepeda 23.000 y en Quebracho Herrado 10.800 argentinos. Incluso agregó que "en el combate de San Lorenzo sólo intervinieron 370 hombres y en Quebracho hubo más muertos que en la Guerra de las Malvinas. Sin embargo, no se la tiene en cuenta como se debería", advirtió.

    Lo cierto es que su trascendencia residió en que esta batalla dio término a la campaña del ejército libertador y a las esperanzas unitarias de derrocar a Rosas, quien, por el contrario, se afianzó en el poder.

    Los hechos históricos marcan la memoria de un pueblo y así es que la batalla de Quebracho Herrado, con sus apenas dos horas de duración, no puede pasar inadvertida por quienes habitan la cercanía del lugar. De eso da fe el monolito ubicado en pleno campo, que no identifica vencedores ni vencidos, sino que ser un homenaje a los hombres que dejaron sus vidas en el campo de batalla, en la lucha por mantener sus ideales.

    En este mismo lugar, todos los años, cada 28 de noviembre, ningún vecino quiere faltar a la cita para recordar la histórica batalla. Así es que junto a la vieja estación de trenes se organizan distintas actividades, todas ellas con sabor criollo, como muestras de doma y jineteada, pruebas de destreza, danzas y canciones folklóricas, asado y empanadas y, como broche de oro, no podrá estar ausente algún payador que recuerde los versos de Hugo Bagnera que decía: "Diezma la fila unitaria tantas cargas federales, prometiendo a sus rivales largas horas funerarias, cada vez más solitaria la bandera de sus huestes y en el panorama agreste triste de Quebracho Herrado, el campo queda sembrado de chaquetillas celestes".

    Combate desigual

    En este campo adonde fue la batalla, según relató el historiador Julio R. Ubry, no había agricultura, sino pajonales grandes y llenos de hormigueros, arbustos espinosos y algún montecito de quebrachos que no eran de la zona, pero allí se habían formado.

    Luego de apoderarse de la ciudad de Santa Fe, Lavalle se dirigió a Córdoba para unirse a las tropas de Lamadrid, y que le proveyeran de caballadas. En tanto, el general Oribe, con un ejército de 5000 hombres de caballería, 1000 de infantería y un escuadrón de indios amigos, lo persiguió tenazmente. Lavalle se retrasó y debió enfrentar solo a las tropas rosistas.

    Los dos ejércitos eran numerosos. Oribe, por su parte, estimó el de Lavalle en 4200 combatientes. A su vez, Lavalle decía que Oribe contaba con 5000 hombres de infantería, con 1000 infantes de caballería, toda bien alimentada y reposada.

    En el amanecer del 28 de noviembre de 1840, la caravana unitaria distaba a dos leguas de la laguna de Quebracho Herrado, punto donde tenían que hacer el alto y dar de beber a las tropas y a los caballos, ya que hacía cuatro días que algunos no comían ni bebían.

    En esta situación, aproximadamente a las 14, a unos 15 kilómetros al sur de lo que hoy es la localidad, lo atacaron.

    Hasta las 16, el combate fue favorable a Lavalle, pero sus escuadrones ya no evolucionaron con la misma fuerza. Lavalle, en lugar de dominar el campo de batalla como general en jefe, prefirió convertirse en un oficial más. Nadie mandaba en la línea unitaria. Cada jefe campeó por sus honores. Al retirarse Lavalle, convencido de haber perdido la batalla, todavía ordenó que se resistiera a pie firme el choque de los enemigos.

    El triunfo federal fue absoluto. De los 4200 hombres que componían el ejército unitario, Lavalle en esa jornada perdió 1500 hombres. Según recordó Ubry, de esta lucha que se hizo en varios kilómetros cuadrados, con la participación de casi 11.000 hombres, quedaron "fusiles rotos, sables, bayonetas, machetes, lanzas de hierro, ropas y arneses caídos, Luises de oro, boleadoras indias, balas de cañón". Todo quedó para que el generoso arado las saque a lo largo de años de trabajo. Hoy, son campos de labranza pertenecientes a las familias Ambrosino y Rivero Haedo.

    La pulpera

    No puede pensarse que un pueblo tan pequeño pudiera encerrar tanta historia. Quebracho Herrado no sólo fue escenario de una sangrienta batalla , sino que la leyenda popular le atribuye "el honor" de haber sido visitado por la famosa Pulpera de Santa Lucía, personaje de la pieza musical de Maciel y Blomber.

    El vals surgiría de la memoria de un criollo que se remonta a la época de Rosas. La presencia de la mujer obedece a que se canta que "la llevó un payador de Lavalle/ cuando el año 40 moría". Se cree que la Pulpera de Santa Lucía pernoctó en la zona, porque había en el ejército un payador al se le habría autorizado llevar a su amada, llegando ambos al fuerte de Quebracho Herrado junto con Lavalle.


    Patricia Angeletti
    La Nación


      Visitá QUEBRACHO HERRADO  Un Pueblo con Historia 

    Informes: quebracho@poraire.net

    AVE DEL AÑO 2006

    Por coordinación VEyCN - 9 de Noviembre, 2006, 22:41, Categoría: General

    CARDENAL COMÚN: "Señor de las Aves 2006"

    Cardenal Común

         Cardenal Común      
    (Paroaria coronata)

    © Copyright 2005 Pablo Rodríguez

                                                                           

    El cardenal común fue elegido  ave del año

       
    domingo, 29 de octubre de 2006

    QUEBRACHO HERRADO (Especial).- En adhesión al Día Nacional del Ave, el Museo de Ciencias Naturales "Darío Yzurieta" de esta localidad, en forma conjunta con la Municipalidad de Quebracho Herrado, llevó a cabo el 2º concurso 2006 de "Elegimos a la especie de ave del año".

    Se lo hizo a través de los alumnos de las distintas escuelas rurales de la región, y resultó ganadora como especie de ave, el cardenal común, que obtuvo 34 votos, y que por ende reinará todo el año en Quebracho Herrado y sus colonias. El picaflor común obtuvo 33 votos, y el hornero 29 sufragios. Cabe señalar que este año se contabilizaron 441 votos, que lo hicieron por 38 especies de aves.

    Participantes

    Del certamen participaron las siguientes colonias: Luis A.Sauze, a través del Centro Educativo Rural "José de San Martín"; El Sauce (Las Vizcachas) con el Centro Educativo "Paso de los Andes"; Campo Lavalle, con el Centro Educativo "General Lavalle"; Quebracho Herrado, con el Centro Educativo "Ayacucho" (nivel primario) y CBU Rural;el Jardín de infantes "Ayacucho"; la Guardería "Pinocho"; el Hogar de Día "Natalio Luciano"; la Biblioteca "Oscar Guiñazú Alvarez"; la Municipalidad de Quebracho Herrado, y el Colegio Fasta "Jesús de la Misericordia" (nivel primario) y su jardín de infantes, del Barrio San Cayetano, de la ciudad de San Francisco.

    Los premiados
    El primer premio, correspondió a Celeste Sánchez; el segundo, a Rita Suárez; y el tercero a Cynthia Ferreyra, y consistieron en un porta retrato con la casa del hornero, haciéndoles saber que es nuestro pájaro nacional, y un certificado a cada uno de los nombrados.

    También se realizó un sorteo en cada uno de los colegios, guardería, hogar de día y biblioteca participantes, cuyo premio consistió en dejar un ave que los represente en el lugar.

    Fue así que resultaron ganadores: Juan Román Paz,4 años, de Colonia Luis A.Sauze (tijereta); Melina Eandi, 7 años, de Colonia Las Vizcachas (calandria grande); Alexis Garay, 8 años,y Lucía Serra, 6 años, de Colonia Campo Lavalle, empataron entre el picaflor común y el hornero, respectivamente; Luján Abratte, 4 años, del Jardín de infantes "Ayacucho)" (cotorra, loro o lorito); Amílcar Galarza, 12 años, del nivel primario del Centro Educativo Ayacucho (cardenal común); Noelia Alvarez,13 años, del nivel secundario del CBU Rural (cardenal común); Mateo Arrascaetta, 4 años; Juan Molina, 4 años; y Braian Oviedo, 4 años, de Guardería Pinocho, empataron en tres especies de aves (ñandú, hornero y paloma torcaza),por lo que se les otorgará un premio y certificado a cada uno; Zulema Tissera, del Hogar de Día "Natalio Luciano" (calandria grande); Carolina Argüello, de la Biblioteca "Oscar Guiñazí Alvarez" (hornero); y Gino Gainza, 6 años, de Fasta "Jesús de la Misericordia" (paloma torcaza).
     
       


     

      Visitá QUEBRACHO HERRADO  Un Pueblo con Historia 

    Informes: quebracho@poraire.net

    Blog alojado en ZoomBlog.com